Cada vez que adquieres un artículo electrónico en España, una parte del costo final corresponde a impuestos: estos son los principales gravámenes actualmente pagados, además del IVA.
Cuando visitas una tienda y observas el precio de un dispositivo tecnológico, puedes creer que el monto que visualizas es determinado únicamente por la marca o el vendedor y por eso te molesta que los iPhones sean más costosos en España que en Estados Unidos, pero la realidad no es tan sencilla, ya que parte del costo está vinculado a los impuestos.
Además del precio sugerido por el fabricante y el cambio de divisa (por ejemplo, de dólares o yuanes a euros), en España todas las compras abonan tasas como el IVA, el cual, según el producto, puede aumentar el costo base hasta un 21%.
Además, los dispositivos tecnológicos como teléfonos inteligentes, ordenadores y tabletas, entre otros, también tienen que pagar una serie de impuestos específicos para la tecnología.
A continuación te describo cuáles son los principales impuestos que se abonan en España cada vez que se adquiere un producto electrónico nuevo.
Canon digital
Vigente desde el 2008, el canon digital es el impuesto específico principal que grava la compra de productos tecnológicos, con la finalidad de compensar los efectos de la piratería en los autores de cine, música y editores de periódicos.
El canon digital se debe pagar por todos los dispositivos con almacenamiento interno, por lo que se incluyen tanto los móviles, tabletas y ordenadores como las memorias USB y las unidades de almacenamiento USB o discos duros. También se suman las impresoras.
Después de un período en el cual fue eliminado, el canon digital está nuevamente en vigor desde el 2017. En 2023 se establecieron las tasas que deben pagarse actualmente como sobrecostes para los productos principales, a los cuales se agrega una tasa que se suma al precio final pagado por el consumidor:
- Smartphone: 3,25 euros.
- Tableta: 3,75 euros.
- Reloj inteligente: 2,50 euros.
- Ordenador: 5,32 euros.
- Impresora: 4 euros.
Canon ECORAEE o ecotasa
Aunque menos conocido, existe otro impuesto para los dispositivos adquiridos en España, destinado a financiar el reciclaje y la gestión de los contaminantes residuos electrónicos: se trata de la conocida como ecotasa o canon ECORAEE.
Este gravamen, establecido en 2005, añadía un «coste adicional» que debía pagar el consumidor final y que se sumaba a la factura del producto, aunque la cantidad no se especificaba. Sin embargo, en 2015 esta ley fue derogada y desde entonces los costes derivados del reciclaje son sufragados directamente por los fabricantes de los productos.
IVA o equivalentes
En España se abona el impuesto sobre el valor añadido o IVA en todas las compras y la tecnología no es una excepción.
Al precio de un móvil, PC o similar se le debe sumar un 21% adicional, que corresponde al IVA general, al cual están sujetos los dispositivos electrónicos de todo tipo. Este importe debe estar incorporado en el precio visible desde el inicio para el cliente y no añadirse al final al realizar la compra.
La suma del IVA solo es deducible en los casos en los que un dispositivo electrónico comprado se declara como gasto empresarial.
En regiones de España donde no se aplica el IVA sino una de sus variantes, este se convierte en el tributo correspondiente: en Canarias se emplea el IGIC, del 7%; en Ceuta y Melilla está el IPSI, del 10%.
Tasa de importación
Si crees que los impuestos pueden evitarse simplemente comprando productos en otro país e importándolos, no eres el único que lo ha pensado, y existen varias páginas web que lo permiten de forma segura. Sin embargo, es importante tener en cuenta los aranceles de aduana existentes en muchos países del mundo.
La tasa de impuestos de importación de España sobre teléfonos de China es del 0%. Los ordenadores también tienen un arancel del 0% si provienen del gigante asiático, donde en la actualidad se fabrican la mayoría de los dispositivos tecnológicos de todas las marcas, chinas o no.
No obstante, al importar desde China es posible que en la aduana se deba abonar un 21% del precio en concepto de IVA. Esta es la razón por la que los móviles chinos son tan económicos: no se pagan impuestos. Además, estos dispositivos no cuentan con soporte ni están cubiertos por la garantía obligatoria de dos años en España.
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