3. GALLIPIENZO, UJUÉ Y SANTA CRIZ DE ESLAVA
Para aquellas personas que no se encuentren en óptimas condiciones físicas, se recomienda realizar en bicicleta eléctrica esta ruta circular de 42 kilómetros que recorrerá pistas agrarias totalmente aptas para ciclistas desde Gallipienzo hasta el yacimiento romano de Santa Criz de Eslava y la atalaya defensiva de Ujué, para luego regresar por el sendero histórico GR1 hasta alcanzar la parte alta del pueblo, cerca de la iglesia de San Salvador.
Situado en un cerro junto al río Aragón, Gallipienzo es una villa medieval que sirvió como puesto defensivo del Reino de Navarra, habiendo sido también utilizado siglos atrás como punto de resistencia ante los musulmanes. En este enclave tan antiguo, aún se conservan tramos de una antigua calzada romana, así como angostos pasajes que separan las nobles casas, la plaza del Matadero, la parroquia de San Pedro, la iglesia gótica de San Salvador, y la cripta románica de Santa Margarita, esculpida en la roca viva, decorada con pinturas geométricas renacentistas.
En cuanto a Santa Criz de Eslava, sorprende que una antigua ciudad romana tenga un nombre tan religioso, pero esta denominación se remonta a la Edad Media. Durante el Alto Imperio, este núcleo urbano, compartido con los vascones tras la conquista, aliados de Roma, experimentó su máximo esplendor, del cual aún quedan testimonios como restos de edificios, capiteles, fustes de columnas, lápidas, entre otros.
4. SANGÜESA, LEYRE Y JAVIER
Los entusiastas del cicloturismo disfrutarán del recorrido de 34 kilómetros (que incluye tres ascensos) que tiene su inicio en Sangüesa y termina en esta ciudad a orillas del río Aragón, cuyo conjunto monumental está catalogado como Bien de Interés Cultural por su valioso patrimonio: la iglesia de Santa María la Real, conocida por su magnífica portada románica, el Palacio Príncipe de Viana, construido en el siglo XIII como residencia de los reyes de Navarra, el convento de Nuestra Señora del Carmen…


