El Managing Partner de The Agency Marbella analiza las claves del Market Report 2026 y explica por qué el mercado prime español entra en una fase de madurez, disciplina y resiliencia estructural
La publicación del primer Market Report 2026 de The Agency Marbella, la franquicia de The Agency en la Costa del Sol, confirma que el mercado residencial español —y especialmente enclaves como Marbella, Madrid o Baleares— ha dejado atrás la fase de recuperación acelerada para entrar en un ciclo más maduro y selectivo.
Tras varios años de fuerte crecimiento impulsado por cambios de estilo de vida postpandemia, flujos internacionales de capital y una oferta prime limitada, el mercado evoluciona hacia un escenario de consolidación, con demanda más analítica, compradores financieramente sólidos y un entorno estructuralmente más resistente que en ciclos anteriores.
Conversamos con Leif Orthmann, Managing Partner de The Agency Marbella, para analizar el posicionamiento de España en el mapa global de inversión residencial, el papel del capital internacional y las perspectivas para 2026.

España ha experimentado varios años de fuerte crecimiento de precios. ¿Estamos ante un punto de inflexión o ante una transición hacia una fase más madura del mercado?
No lo definiría como un punto de inflexión en el sentido de corrección o techo de ciclo. Se trata claramente de una transición hacia una fase más madura.
España y especialmente zonas prime como Marbella, Madrid o determinadas áreas de Baleares— ha vivido varios años de fuerte crecimiento impulsado por factores muy concretos: cambios de estilo de vida tras la pandemia, capital internacional en busca de calidad de vida, oferta prime limitada y precios todavía atractivos frente a otros mercados europeos de lujo.
Lo que vemos ahora no es desaparición de la demanda, sino mayor selectividad.
Los compradores siguen ahí, pero son más analíticos. Los costes de financiación son superiores a los de hace dos años. Eso es una dinámica propia de un mercado que madura.
¿Qué factores estructurales sostienen actualmente el mercado residencial español pese a la incertidumbre global?
En primer lugar, existe una demanda real por vivir en España. Hablamos de clima, seguridad, sanidad, calidad de vida. Muchos compradores no especulan: se trasladan, pasan más tiempo aquí o aseguran una segunda residencia a largo plazo.
En segundo lugar, no hay suficiente producto de calidad en las mejores zonas. En ubicaciones costeras prime y barrios urbanos consolidados no se puede generar suelo adicional con facilidad. Los nuevos proyectos requieren tiempo y las aprobaciones son lentas. Cuando la demanda se mantiene sólida y la oferta es limitada, los precios se estabilizan.
En tercer lugar, el perfil financiero del comprador es más sólido. En los segmentos altos muchas adquisiciones se realizan con alto nivel de capital propio, lo que reduce la sensibilidad a los tipos de interés y el riesgo de ventas forzadas.
Y finalmente, frente a ciudades como Londres o Nueva York, España sigue ofreciendo una excelente relación calidad-precio: viviendas de alta calidad, buenas infraestructuras y estilo de vida diferencial a un coste significativamente menor.
La combinación de demanda real, oferta limitada y compradores sólidos aporta resiliencia.
¿Hasta qué punto el déficit de oferta influye en la estabilidad de precios y el crecimiento a largo plazo?
El déficit de oferta juega un papel fundamental.
En muchas de las zonas más demandadas —especialmente en la costa y en barrios urbanos consolidados— no llega suficiente producto de calidad al mercado. El suelo es limitado, la normativa es estricta y los procesos administrativos son lentos. La oferta no puede reaccionar rápidamente ante incrementos de demanda.
Como consecuencia, los precios tienden a mantenerse estables. Cuando un activo de calidad sale al mercado en una ubicación prime y está correctamente valorado, rara vez permanece mucho tiempo disponible.
A largo plazo, este desequilibrio entre demanda constante y oferta restringida favorece un crecimiento gradual y reduce el riesgo de caídas bruscas por sobreoferta, como ocurrió en ciclos anteriores.
¿Existe riesgo real de correcciones de precios si el entorno macroeconómico empeora?
Siempre existe riesgo. El inmobiliario nunca se mueve en línea recta. Si el entorno macro se deteriorara de forma significativa, veríamos primero una reducción de volumen de transacciones. Los compradores se vuelven más cautelosos antes de que los vendedores ajusten precios.
No obstante, no observamos el riesgo sistémico del ciclo anterior. El mercado actual no está impulsado por crédito excesivo, sino por compradores con mayor capital propio. Las entidades financieras son más prudentes y la promoción especulativa está más controlada.
¿Cómo ha evolucionado el comportamiento del comprador en los últimos dos años?
Ha cambiado de forma clara. Tras la pandemia las decisiones eran más rápidas y emocionales, con sensación de urgencia y competencia intensa por producto de calidad. Hoy el comprador es más analítico y estructurado.
Compara micro ubicaciones, analiza eficiencia energética, calidad constructiva, costes operativos y potencial de reventa. Piensa estratégicamente, no solo en estilo de vida.
La negociación también es más racional. No busca grandes descuentos, pero sí coherencia en el precio. Un producto bien posicionado se vende; uno sobrevalorado se queda en el mercado. La calidad se ha convertido en el factor decisivo.

¿España depende cada vez más del capital internacional?
En los mercados prime, claramente sí. En zonas como Marbella, Madrid o Baleares una parte significativa de la demanda procede del norte de Europa, Reino Unido, Estados Unidos y cada vez más de Oriente Medio y Latinoamérica. Lejos de ser una debilidad, esta diversificación fortalece la resiliencia. Cuando la demanda proviene de múltiples países y monedas, el mercado no depende de un único ciclo económico doméstico.
Eso sí, aumenta la importancia de factores como conectividad, estabilidad política, fiscalidad y percepción internacional. España compite globalmente por capital móvil.
¿Cómo se posiciona España frente a Londres, París o Nueva York?
Los datos del Market Report 2026 son claros. En Marbella hablamos de valores medios en torno a 4.500 €/m² y en microubicaciones prime entre 6.000 y 8.000 €/m². En los mejores enclaves, más.
En Londres, París o Nueva York los distritos prime superan con facilidad los 25.000 €/m². Es decir, entre tres y cuatro veces más. Por el mismo capital, en España se obtiene mayor superficie, privacidad, clima y calidad de vida. No se compra un pequeño apartamento en un núcleo financiero denso, sino a menudo una villa con espacios exteriores y estilo de vida durante todo el año.
Desde una perspectiva de valor relativo, España está muy bien posicionada.
¿Estamos entrando en una fase donde la calidad pesará más que el volumen?
Sin duda. El mercado se aleja de la etapa donde casi cualquier activo encontraba comprador. Hoy el producto medio ya no funciona automáticamente.
Los desarrolladores que entreguen diseño sólido, ubicación prime y calidad llave en mano destacarán. El volumen deja de ser el motor; la calidad pasa a serlo.
Mirando a 2026, ¿qué se ajustaría primero si el mercado pierde impulso?
El volumen de transacciones. Si la dinámica se suaviza, lo primero que veremos es menor actividad y negociaciones más detalladas. Eso no implica necesariamente caída de precios.
En una frase, ¿cómo definiría hoy la posición de España en el mapa global de inversión residencial?
España es hoy uno de los mercados residenciales de inversión más atractivos del mundo, impulsado por estilo de vida, ventaja relativa de precios, demanda internacional estructural y crecimiento sostenible dentro de un marco europeo estable.

